lunes, 8 de febrero de 2010

miércoles, 3 de febrero de 2010

lunes, 25 de enero de 2010

jueves, 26 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

texto viejo tergiversado (varios autores)

Teresita, Teresita.
No sabes lo que vi Teresita. No me vas a creer.

Vi un profeta enfermo.
Un profeta enfermo.
No, no me dijo q era un profeta, me di cuenta. ¿Vos te crees q Jesús el de la cruz le tenía que explicar a los compañeros que era un profeta?
Prestame atención.
Vi un profeta enfermo en su lecho de muerte.
Vi un profeta enfermo en su leche de muerto, y de su leche de muerto bebían con desesperación los cristianos, los peronistas y un secretario lechuguino de la sociedad rural argentina.

Entonces el verbo fue morir.
Que el verbo fue morir. Que se murió.

“no beban más del finado” se escuchó una voz entre gárgaras.

Los hombres desamparados caminaron hacia Paso del rey. Y fue una larga caminata, la línea Sarmiento estaba momentáneamente fuera de servicio por un accidente en Moreno.
No sé como fue el accidente. No sé, parece que el tren se llevó por delante un petiso.

“Si avanzamos, esa remisería tiene que ser el fin del mundo.” Dijo un gremialista albino. Tenía una campera marrón de cuero, lustrada con betún de judea, no sabés qué linda campera.

Las nalgas rosadas de Narváez, el secretario lechuguino de la sociedad rural argentina, apreciaban el aire caliente de su digestión.

Entonces los cristianos y los peronistas y la artistocracia y la oligarquía y los estudiantes de la UBA recordaron a su profeta muerto.

“No olvidamos que tú glorificaste ayer cada una de nuestras edades. Tenemos fe en el veneno. Sabemos dar nuestra vida entera todos los días.” Dijo un profesor de Sociedad y estado sin mandíbula.


Preguntarás… ¿cómo ese hombre conoció la verdad? ¿desde cuando ese hombre conoció la verdad?

Te diré… Desde siempre.
En un testículo, donde fue encerrado en la humedad que precede al tiempo, conoció el mundo, lo justo, las pausas de la vida.

Recuerdo sus últimas palabras.
No quiero trabajar más. Quiero soñar y rezar. Mejor es no fluir en la vida, mejor secarse soñando.
Qué lindo, no TEreseita? No trabajar más…

miércoles, 28 de octubre de 2009

ROMA






Se cortó la luz en un vagón del tren San Martín entre las estaciones de Santos Lugares y Caseros. Hay un hombre con parálisis facial, una rubia veterana y dos compañeras de secundario. Son las once de la noche.
Se escucha una voz italiana y se proyectan imágenes en blanco y negro sobre la superficie blanca del techo del tren.



Anna Magnani le da una inyección en el cachete derecho del culo a una morocha grandota.
Anna Magnani es la mujer más hermosa del mundo.

Después otra cosa, después otra más…

ANNA MAGNANI: Mi hija no nació tonta, nació sana.
PERSONA FORRA: Eso lo dice usted. Nosotros enseñamos y reconocemos la inteligencia.
ANNA MAGNANI: Lo digo yo porque soy su madre. Le aseguro que mi hija no es tonta.

Y la nena llora de verdad, triste.

ANNA MAGNANI (a su hija): ¿Porqué te ponés a llorar? ¿Te hicieron daño?... Serás como ellas.

Y las dos, Anna Magnani y su hija miran a las niñas bailarinas de Italia.

ANNA MAGNANI (a la persona forra): ¿Es necesario hacerla llorar?

Anna Magnani le limpia la cara y los brazos a su hija.



El hombre con parálisis facial se baja del tren en José C. Paz y camina hasta el bar de la estación.

lunes, 12 de octubre de 2009